lunes, junio 13, 2005

La Laguna (Bolivia prístina, segunda parte)

En verdad era abrumante. Un inmensa piscina de agua termal en medio de la nada, arriba de un cerro ubicado a 4 mil 500 metros de altura. Unos pocos turistas franceses y españoles compartían con un guía que medio balbuceaba inglés y medio balbuceaba el español a causa de un labioleporino no tratado.

El tipo era, evidentemente, un guía artesanal del lugar con rostro indígena. Nariz aguileña y ojos rasgados. Su cojera apresurada marcaba más su defecto al andar, pero era –finalmente- su sonsonete repetitivo y empalagoso el que más llamaba la atención.

La laguna era verde esmeralda y manaba de ella un vapor constante que se dirigía -como muchos- al cielo, provocando una sensación de calidez y pasividad, a pesar del ondulante movimiento de sus aguas.

Eran como las 16:00 horas y nos alistábamos para entrar en acción, chapotear por las aguas y untar las lesiones históricas con un lodo rico en minerales. Yo agarré una bola y embadurné mi rostro recordando a mi madre y su bien ponderada “crema lechuga”. Claro que finalmente opté por priorizar mi incipiente calvicie que, meses mas tarde, me obligaría a cortar la ondulada cabellera celta que tenía.

¡Upac, mai neim! Se escuchaba a lo lejos cuando le consultaban el nombre al guía artesanal, claramente intentando decir Tupac. Estábamos sigilosamente observando esta escena cuando un pequeño español de barriga infatuada se lanzó al agua, para nadar pausadamente hasta el centro de la laguna.

Sin caricaturizar al gallego, concordamos que parecía un cetáceo con barba, una especie de ballenato de labios gruesos y ojeras reconocibles a metros de distancia. Era entretenido ver el ímpetu que ponía en su nado, como en una ceremonia acuática en donde sólo hacía falta el canto de las ballenas llamando al pequeño extraviado en medio del oleaje. El grupo de turistas varados en la orilla observaba impávido la danza del español mientras Tupac explicaba de espalda quien habría descubierto la laguna, quienes la utilizaban, que la conquista no llegó al lugar y todas esas vainas necesarias para el viajero frecuente.

Fue un primer plano cinematográfico el recuerdo que tengo de Tupac al percatarse que el gallego estaba en medio de la laguna. Un giro inesperado de su cabeza, la desfiguración de su rostro en cámara lenta y un desgarrador alarido que amalgamaba desazón, pánico y culpa en tanto escupía palabras y una lluvia de baba descolorida.

El promlema es que ña han muento 15 pensonas este merano. Decia medio agitado el autóctono guía.

Claro, físicamente en la altura -explicaba Tupac- la laguna succionaba a las personas hasta el fondo para luego liberar sus cuerpos muertos, hinchados y cocidos semanas después. Debo reconocer que nos costó entenderle el dialecto a Tupac, pero una vez recibido el mensaje la cara de horror, la cámara lenta, la baba y la desfiguración del rostro eran nuestras al considerar que esa información jamás nos fue entregada.

El español volvió sin problemas, conversamos un rato con él mientras se secaba y el resto se bañaba en la orilla, riendo y disfrutando del paraje sudamericano hermoso y hostil, maravilloso, salvaje y -claramente- desinformado...

9 Comments:

At 11:36 a. m., Blogger Mona said...

El pàrrafo donde describes al guía sorprendido por este bañista español me parece total!. Te amo.

 
At 4:12 p. m., Blogger Emilio said...

Gracias, yo tbn!

 
At 6:06 p. m., Blogger Juan Pablo Tapia said...

Perdonen que me meta en esta conversación al parecer privada.... Que ilustrativa historia, tal vez, si me permites las licencias, aquel guía no tendrá más historias que contar, de las cosas que él ha visto. No sería un narrador interesante de la historia o de otras??

 
At 12:40 p. m., Blogger Emilio said...

Ok!

 
At 3:20 p. m., Blogger Clo said...

Este blog ha sido eliminado por un administrador de blog.

 
At 2:23 p. m., Blogger Sandra Carrasco said...

Ah!! ahora entendí el último post!!
Cariños

 
At 8:10 p. m., Blogger Sofia said...

Paso...
saludo...
y me voy...
Pronto te comento...
Saludos!

 
At 10:33 a. m., Blogger Karenina said...

eh, que no todos los españoles somos gallegos. Aunque...me temo que por desgracia ese comoportamiento "bravucón" es frecuente entre los machos de aquí.

Un saludo y feliz fin de semana.

 
At 2:24 p. m., Blogger Emilio said...

Este era gallego de verdad, incluso le gustaba el Real Sociedad. En todo caso, supongo que la clasificación étnica en latinoamérica es más general. Por ejemplo, los orientales son todos Chinos, los árabes son Turcos, en Chile al español se le denomina Coño y en la Argentina, el Judío es Ruso y el Español Gallego. Loco ¿no?

 

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